¡Al parecer, Paul Landers se ha convertido en el portavoz de Rammstein. Y es que el guitarrista del sexteto germano volvió a ser el objeto de una entrevista por un medio chileno, en este caso, el diario "La Segunda"
Por esos prejuicios de la vida, después de escuchar las letras de Rammstein (que hablan de todo tipo de perversiones sexuales), entrevistar al guitarrista de la banda alemana en su pieza de hotel resultaba un tanto inquietante.
En los shows de la banda, el “rol” de Paul Landers es quedarse serio mirando fijo al público. En la vida real tiene dos hijos y conversa con calma y sonriente en el balcón de la suite del Hotel W: “Se ve mucho en las bandas de rock que parecen pesados y son los más simpáticos. Muchos artistas poperos son unos hijos de puta en realidad”.
El músico de ojos verdes, vestido de negro entero, con dos aros y un tatuaje en el brazo, adelanta su debut esta noche en Chile, en el Estadio Bicentenario de La Florida. Serán 40 toneladas de pirotecnia y la potencia de su música, que han definido como “metal de baile”, un cruce que les ha llevado a congregar fans de la música metal, industrial y gótica.
—¿Saben que acá tienen muchos fans?
—Prefiero estar más tranquilo, sin demasiado fanatismo... Caminar tranquilamente por las calles. No me gusta la vida de rockstar, que tienes que estar encerrado en un hotel. En todo caso aquí han sido muy simpáticos.
—¿Sienten que parte de su éxito se debe a tocar temas que muchos quieren hablar pero no se atreven?
—Nos gusta provocar y ver el lado oscuro de las personas porque ya hay demasiada gente que canta sobre lo bonito. Nos gusta chocar, ver los límites y cantar sobre lo que nadie se atreve.
—¿Cuál es su postura frente a la censura?
—Algunas cosas por las que esperábamos no ser censurados, lo fuimos y al revés. Así es que ahora escribimos las letras y no nos preocupamos de que nos vayan a censurar. Además, es muy distinto dependiendo del país, de quién está en el gobierno y a quién le molesta qué cosa.
—¿Cómo ven la Alemania actual?
—Nos molesta que los alemanes todavía tienen el tema de la vergüenza, no deberíamos tener esa carga. Me gustaría que se pudieran relacionar de una manera más normal con su país.
—¿Tú cómo te relacionas?
—Los alemanes son tiernos, tan trabajadores, y con ese humor extraño, frío.
—Una imagen que se te viene a la cabeza cuando piensas en la RDA, en la que te criaste...
—Pregunta compleja... Era muy extraño para mí vivir al lado del muro. Estar en la terraza y ahí ver otro mundo. Eran universos totalmente separados... Somos de los pocos que nos gustaba tanto la Alemania oriental como del otro lado. No era terrible ni una dictadura, aunque a alguna gente le guste decirlo.
—En “Amerika” (uno de sus pocos temas en inglés) se mofan de Estados Unidos. ¿Tema irresuelto?
— (Risas) Los norteamericanos no entendieron de qué se trataba la canción.